Transcurren los días, con alegrías, con problemas, con tristeza en ocasiones, y se sigue adelante frente a las contrariedades porque necesitamos ser positivos, ver las cosas con espíritu abierto y con predisposición favorable. No obstante, en algunos momentos viene bien acudir a los recuerdos de momentos alegres, de momentos que se guardan en la parte más agradable del disco duro cerebral, para mitigar el cansancio provocado por asuntos que se nos presentan de repente y a los que cuesta hacer frente.
Y en ese pozo de recuerdos, cada ciudad, cada esquina, cada situación traen a la memoria cosas puntuales que en su momento dejaron una huella imborrable a través de los años, huella que genera una sonrisa casi imperceptible para los demás pero que alegra el espítiru aunque sea solo de forma momentanea.

Hoy he tenido la comida de despedida de un compañero que pasa a la jubilación y con ese motivo me he reencontrado con otros muchos compañeros a los que hace tiempo que no veía, años, muchos años en algunos casos. Tantos que alguno o alguna de esas compañeras casi ni me reconocía, y aunque mi aspecto externo pueda haber cambiado algo en estos años, tampoco ha sido de tal magnitud como para que mi imagen no fuese reconocida. Lo curioso es que recordando, los organizadores del evento sacaron a colación fotos de otras comidas celebradas con situaciones similares (despedidas por cambio de localidad, jubilaciones, promociones, etc.) y en alguna de esas fotos yo mismo me he reencontrado con una imagen propia que también a mi me resultaba extraña.
Y con el tema de los recuerdos, comentando fechas, años, cambios de lugar de trabajo y de cometido, me han venido a la mente un buen número de recuerdos de momentos similares al de hoy, en los cuales yo fui el protagonista, el que se despedía por un traslado, por un ascenso, e incluso por la baja definitiva. Todos ellos han sido gratos aunque alguno de ellos ha generado en momentos posteriores otras situaciones de las que no puedo guardar tan buen recuerdo.
Valga como recordatorio la foto que se añade, recuerdo de una de esas despedidas, que una de las compañeras que me la entregó definió como de «equilibrio» refiriéndose a mi persona.
Creado el 8 de abril de 2016.